Diario — 14 de abril de 2025
Hoy al despertar mi diosa me ha usado y ha sido maravilloso. Me ha ordenado comerle el coño y lo he hecho muy feliz. Ha decidido el ritmo y como lo hacía. Me ha inmovilizado, me ha abofeteado, y me ha obligado a ponerme al límite. Ha tenido un orgasmo increíble. Me he sentido un objeto en segundo plano y ha sido perfecto, ojalá me usarán así cada día.
Luego me ha recompensado con un poco de sexo. He estado al límite mucho rato. Sigo sin tener un orgasmo. Durante mi momento más salido como siempre le he contado como me he sentido, que me ha gustado, y que no.
Me gusta su coño sucio (estaba del viaje y del día) que tenía un sabor maravilloso. Me da placer que me haga un poco de daño: bofetadas, azotes, palmadas en los huevos. Me hace sentir bien estar inmovilizado y completamente a expensas de sus decisiones.
Hoy durante el día me he estado pegando en el pene. Mi ropa interior hacia que mi paquete tuviera una forma muy pegable. No se lo he dicho a nadie, solo lo dejo aquí escrito. Me apetecía y me excitaba.
Ahora antes de dormir estoy calentando las manos a mi mujer. Se me ha puesto la polla durísima. No he querido molestar con mi erección y tampoco he dicho nada. Que feliz me hace ser la estufa de mi mujer.