Diario de servicio

Un registro de rendición

Diario — 26 de abril de 2025

Hoy cuando tuve un rato para mi en la ducha me puse cachondo, al llevar tanto tiempo sin correrme no aguantaba mucho con estimulación en la polla. Decidí meterme un dedo por el culo.

Creo que nunca he intentado llegar tan dentro. Me puse medio acuclillado y con el culo hacia afuera. Luego se lo conté a mi mujer.

En ese momento me habría dejado follar el culo, mi ano estaba jugoso, con ganas de marcha. Luego pensé que me gustaría que mi mujer nos llenara bien de vaselina y usara mi culo. Me da miedo y vergüenza estar sucio.

Hubo otra cosa que pensé durante mi momento salido, y fue sobre la semana que viene. Pensaba en como continuaría.

No quiero influenciar mucho pero no pude evitar pensar en qué haría yo conmigo.

Me pondría tres tareas para la semana que viene:

  1. Encontrar tiempo para coser el elástico de mi jaula, previo validación de tamaño.
  2. Estimulación diaria al límite sin eyaculación y foto acreditativa.
  3. Entrenamiento anal al menos una vez al día, siempre en la ducha tiene que entrar un dedo y practicar hasta llegar a meter dos.

También he estado pensando en como obedezco como sumiso. Nuestras normas actuales son:

  • Nada de orgasmos sin permiso y autorización.
  • Ropa interior tangas o bragas.
  • Aceite diario el estómago y pecho.
  • Hora de acostarse igual para ambos.
  • Diario de sumiso mantenido y compartido.

Y es aquí donde mi cerebro cachondo y sumiso empieza a pensar en más.

En cosas como “nada de beber alcohol, excepciones necesitan el permiso explícito de mi diosa” o “soy responsable del bienestar de mi diosa y todas las semanas tengo que encontrar dos espacios para que haga deporte y cuide su salud mental” o “soy amo de casa: la cama hecha, la colada al día, la despensa llena, la casa ordenada…” o “cualquier compra fuera del día a día requiere de aprobación”.

La linea entre una norma y lo normal está todo en mi cabeza. Creo que todo lo que he escrito son cosas que quiero hacer y quiero hacerlas para mí diosa.

Pero también quiero que mi diosa quiera que lo haga para ella, que me lo ordene y el fallo tenga consecuencias sexuales. No consecuencias emocionales, no enfado real.

Pienso en lo bonito del reconocimiento, de ser un buen sumiso si me pero bien y cumplo estás normas, en sentir como mi diosa se siente empoderada, transmite su control y dominación, como crea ese bucle de poder precioso.

Creo que nuestras normas actuales lo consiguen.